Se llama Pablo, es valenciano, pero tiene padre sevillista y él es bético. Llegó a Tokio desde hace cuatro años y ha vivido por ello en persona cómo han sido recibidos los Juegos Olímpicos en la capital japonesa pero también nos cuenta cómo vive su afición en la lejanía. «La afición me viene por mi…
Vía: El desmarque
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