Ya avisábamos tras el 0-4 en Guimaraes a mediados del pasado mes de marzo de que la primavera bética se antojaba ilusionante . Después de aquel partido en tierras del norte de Portugal, el Real Betis conseguía el pase a los cuartos de final de una competición europea, algo que sólo había ocurrido con anterioridad en dos ocasiones en los más de 117 años de historia de la entidad heliopolitana, en 1978 y 1998. El equipo verdiblanco debía enfrentarse en abril , en plena Semana Santa sevillana, al Jagiellonia con el anhelo de continuar con el sueño continental y ampliarlo…
Vía: Al final de la palmera






