Obviamente el final del mercado del Betis no ha sido el soñado. Tampoco el esperado. Pero ganarle al Madrid tampoco estaba en el presupuesto inicial y ahí está el 1-0 de Parrott y la tremenda alegría del beticismo. Días antes ocurrió que la previsibilidad de la llegada de Dani Ceballos, cocinada a fuego lentísimo durante todo el verano, le restó ese golpe de efecto que sí tuvo en otros momentos. Como con Amrabat hace justo un año. Sí, a la gente le gusta esos fuegos de artificio. Que a veces esconden más que aportan pero el espectáculo este se ha…
Vía: Al final de la palmera






