El último domingo de marzo -cuarto de cuaresma, tiempo que en Sevilla también se vive con mucha intensidad y que sirve de preparación para la Semana Santa- recibió al derbi muy soleado. Tiempo espectacular en lo climatológico que permitió que las dos aficiones empezaran a vivir el duelo desde temprano. Todos los rincones de la capital hispalense se tiñeron de verde y blanco y de rojo y blanco. Y como prácticamente no hace falta ni siquiera explicar, grupos de aficionados juntos, disfrutando de un rato de previa en compañía, hermandad y saber estar . Por ejemplo, en barrios cercanos a…
Vía: Al final de la palmera






