Dicen que cuando el Betis te agarra es imposible escapar. Que te atrapa, te posee y hasta te abduce. Una pasión que derriba muros, que traspasa fronteras, que atraviesa corazones. Da igual la etnia, el lugar de procedencia, la clase. En el Benito Villamarín son todos bienvenidos. La casa de benditos y malditos, de creyentes…
Vía: El desmarque
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