La pregunta en estos cinco meses era recurrente. « ¿Cómo está Isco? ¿Cuándo va a volver? ». Sonaba como un martillo. Así, una y otra vez durante semanas. Incluso hubo un tiempo en el que, por prudencia, se pidió que no se preguntara más. Convenía aparcar el asunto. Evaluación continua. Un día estaba a un paso de ponerse las botas y al siguiente volvía a sobrevolar la amenaza de la retirada. Ha sido una montaña rusa en las que las sensaciones han gobernado el día a día del retorno más esperado del fútbol verdiblanco. Y por qué no decirlo, del…
Vía: Al final de la palmera






