Alejandro tiene once años y padece autismo. Además, es un gran aficionado del Betis y sobre todo de Joaquín Sánchez. Alejandro ha heredado el beticismo de su padre, un sevillano que ahora reside en Canarias. «Se le ilumina la cara cuando ve el escudo del Betis. Escucha el himno del Betis y se le cambia…
Vía: El desmarque
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