Tras un pequeño reconocimiento a Don Sergio Canales en la previa de los «peluches», se presentaba un Betis con Valles, Ortiz, Bartra, Natan y Ricardo en la línea defensiva, un doble y potente doble pivote con Deossa y Roca, con Fornals por delante, la derecha para Antony, la izquierda la ocupó Ruibal y arriba Cucho.
Un día más, Lo Celso esperó sentado, aunque quizás la variante de Ruibal en vez de Riquelme fue lo más llamativo en el once.
Y parecía que Pellegrini las tenía consigo. El rendimiento de Nelson Deossa crece cada día. Tiene una arrancada muy potente que usa para salir de la línea de presión con algún que otro dribling. Está más asentado, más coordinado y conoce mejor la dinámica de juego del equipo. Por otro lado, Ortiz cumple con nota su papel y permite que el todoterreno Aitor pueda ocupar otras zonas de juego.
Hay que ser consciente de los hechos para evaluar un partido tan engañoso como este. Porque ganar 4-0 hace pensar que todo va bien, que no hay nada que mejorar y no es así.
Como en toda afirmación que pudiera ser polémica de esta Columna Crítica, ésta se va a justificar con hechos.
El primero de los hechos es que el Getafe está varios escalones por debajo que el Betis, prueba de ello es su reciente eliminación de la Copa, donde cayó goleado por el Burgos, 3-1. El juego del Getafe no es el de otros años, juegan presionando y estirando líneas cuando no tienen calidad para hacerlo. El sello del Getafe era jugar duro, encerrado en bloque bajo y sea por el motivo que sea están jugando a lo que no saben.
Y el segundo hecho, éste por nuestra parte, y tal y como se ha comentado en Columnas anteriores, el Betis es capaz de ganar cómoda y merecidamente a rivales menores, pero no lo demuestra con equipos de su nivel, tipo Villarreal o Bilbao, precisamente porque le falta ese punto de mejora en los aspectos que se comentan en esta Columna, entre otros.
Analizar los problemas es el primer paso para solventarlos. Y los hubo. En el tiempo de tanteo (de tantear) se tontea (de tontear) y se tienta (de tentar) a la suerte, y más de la cuenta. Los primeros 15 minutos de cada encuentro hay una inestabilidad patente y una fragilidad defensiva muy sensible que puede costar encajar goles con rivales tan asequibles como el Getafe.
Una vez pasado el cuarto de hora el Betis consiguió inclinar el campo, y lo materializó con gol de Ruibal precisamente, a centro de Antony (1-0).
El Getafe alargaba las interrupciones para recolocar posiciones, pero seguía jugando estirado y dejando espacios. Mientras, el Betis seguía intentando trazar jugadas rápidas en el último tercio.
Se pudo merecer algo más en un primer tiempo donde se vio una clara superiorad verdiblanca, pero también se pudo comprobar que la táctica a balón parado es muy pobre, por no decir nula. Falta trabajo de pizarra. El que no hace falta contra el Getafe pero sí, y mucho, si de verdad se aspira a competir con los grandes o llegar lejos en la UEFA.
El Cucho, el jugador perfecto para cuando hay espacios fue participe de las mejores jugadas en ataque. El primer cuarto de hora del segundo periodo fue un torbellino para Cucho cazando balones para abrir juego o dar ocasiones de gol. Antony disparó al palo largo, le cayó el rechace a Ruibal que cambia de palo y entra (2-0). Cucho también habilitó a Fornals para que encarara y batiera por bajo a Soria (3-0). Y más tarde, tras varios rebotes después de un saque de falta la cazó Cucho para ponerle la guinda a su partido (4-0).
Salieron los brasileños Natan y Antony por Valentín y Gio, también participó Riquelme pero ya el partido estaba más que decidido. Parones de VAR, penalti fallado de Mayoral, pero estaba todo el pescado vendido.
Ganar al Getafe entraba en los planes, que nadie se vuelva loco. Seguimos 6° en liga. Seguimos con errores al comienzo de los partidos y somos nulos en estrategia a balón parado. Y es la realidad, está probada, le guste a quien le guste.
MANUEL CASTELLANOS






