A todos se nos encogió el corazón cuando a comienzos del mes de marzo de 2011 fue el propio Miki Roqué, con 22 años y una carrera futbolística que, tras pasar por equipos como el Liverpool, empezaba a crecer en el Real Betis, anunciaba públicamente en la sala de prensa del estadio Benito Villamarín que sufría un tumor maligno en la pelvis que debía de serle extirpado de forma inmediata y que por lo tanto le obligaba a causar baja de forma indefinida. Eso daba igual. Lo importante en ese momento era que superara la enfermedad. Poco más de quince…
Vía: Al final de la palmera






