El Betis tiene fe en Manuel Pellegrini. Tras la dura caída ante el Braga, que removió los cimientos, el equipo se ha agarrado con fuerza a la quinta plaza. Una victoria sanadora ante el Girona y un punto con sabor dulce ante un Real Madrid que vivió del gol de Vinicius y de las paradas de Lunin. Un Betis agarrado a la confianza del equipo en su entrenador, a esas galopadas de Abde como un caballo desbocado por la banda izquierda y también a ese efecto que genera la presencia de Isco, regresado con honores a la Cartuja.Nada más aparecer…
Vía: Al final de la palmera




