CARTA COMPLETA ESCRITA POR HELEN SOTILLO A SU PADRE BÉTICO:
Papá, ser del Betis es duro. Podrías haberme dejado en herencia otro club menos sufrido, como el Barça o el Real Madrid. Supongo que tú no querías para mí excesivos trofeos, sino más bien una vida llena de sabiduría, y eso sólo puede darlo el Real Betis Balompié.
Casi sin darte cuenta, me estabas diciendo que vivir con el Betis es como hay que vivir la vida. Ahora comprendo y acepto que me voy a cruzar con árbitros justos, y otros, que son la mayoría, no tan justos. He aprendido que los juicios de los demás no deben condicionar mi juego. Tampoco sofocarme o frustrarme por ello, porque debo distinguir lo que puedo controlar y lo que no. Aquí se trata de levantarse una y otra vez y de mucho trabajo.
Gracias a ti he logrado cumplir muchos de mis sueños (y los que me quedan). Porque tú, padre bético, me has enseñado a darlo todo hasta el minuto 90 sin rendirme y a no dar las cosas por perdidas antes de tiempo para que la intensidad del juego no desvanezca.
Y que si el partido empieza mal, la actitud mental será clave para darle la vuelta. Tú me has enseñado a esforzarme para llegar a esa meta. Gracias a ti he podido saber lo bien que sabe el triunfo tras un poco de sufrimiento y sacrificio.
Me has trasmitido también la importancia de la humildad. Porque al igual que un día se está en los cielos de primera, se puede bajar rápidamente a lo infiernos de tercera. No hay que dejarse cegar por los triunfos.
En la vida, como en el Betis, hay que saber perder y acordarnos de que cuando esto pasa, el «manquepierda» no es sinónimo de conformismo, sino todo lo contrario. Es sinónimo de que cuando la consulta de Coria no iba tan bien, encontraste el apoyo y la ayuda de tu compañera de equipo: mamá. Porque en el Benito Villamarín y en la vida, se gana cuando hay voces unísonas que te levantan y animan aún más fuerte cuando más bajo se está.
Sólo un padre bético puede dar ese apoyo y amor incondicional, y desde la grada me entregas siempre todo cuanto está en tu mano sin pedir nada a cambio.
Y tengo el privilegio de que tú, junto a mamá, me has acompañado y acompañas siempre. Hay gente que no tiene esa suerte, como Joaquín, que tenía que ir solo en tren para jugar en sus comienzos y que gracias a su tío, él ahora está donde está, y yo también estoy donde estoy gracias a vosotros.
Me has enseñado que la vida, como el fútbol, mejor sin fanatismos. Que hay veces que es necesario alejarse un poco para ganar perspectiva. Porque lo importante, es lo importante, ser buena persona y cuidar y querer a los tuyos. No hay que discutir por el fútbol ni enfrentarse por un resultado. Al fin y al cabo es una manera de entretenerse y desconectar con otras personas, no para lo contrario. Ser buen bético es, como en la vida, acercarse al rival y felicitarle por sus victorias.
Y quiero acabar parafraseando a Serrat, nada ni nadie puede impedir que sufra, dentro o fuera del Betis. En definitiva, que ser bético te prepara para la vida. Pero después de todo eso, las victorias las disfrutamos el triple y yo quiero disfrutarlas mucho tiempo más a tu lado, estemos en esto de la vida en primera o en tercera. Te quiero.
