El hambre de un campeón está forjado por estrellas, aunque las haya que brillan menos que otras. Los flashes se van directos a la calidad y al espectáculo al que nos tienen acostumbrados las botas de Isco, Lo Celso y Antony, o a los goleadores más destacados; ya se llamen Abde, Bakambu o Cucho Hernández, pero lo cierto es que este equipo netamente ganador está hecho por mucho más hierro que el de quienes agitan la varita de la imaginación, aunque éstos sean del todo diferenciales. Detrás de este crecimiento hay todo un proceso evolutivo en el que incluir a…
Vía: Al final de la palmera






