He bicheado por internet con el convencimiento de tener una idea revolucionaria, similar a la que hizo multimillonario a Ingvar Kamprad y a los traumatólogos que pasan consulta a sus clientes un día después de acarrear a pulso con sus artículos. Mi gozo en un pozo. Ya está inventado y no me extrañaría que lo patentara él. La cama que puede estirar su continente al tiempo que crece su contenido, ya sea bebé, niño o adulto con retraso en el estirón, está en el mercado. Y el Betis va camino de encargar unas cuantas unidades. Le están creciendo los gigantes.Futbolísticos,…
Vía: Al final de la palmera






