Dicen que un bético nace donde quiere. Y que cuando el Betis te agarra, es imposible escapar. Una pasión sin límites, que te atrapa y condena de por vida. Maldita y bendita condena, como diría aquel. Una religió cargada de amores y desengaños, como la vida misma… pero tiene un gen ineludible: si te atrapa…
Vía: El desmarque
Leer más






