Hubo momento en la entrevista con los medios oficiales para que, menos de 48 horas después, Isco confirmara que sus lágrimas del martes por la noche, tras la consecución de la clasificación del Betis para la Champions League 26-27, fueran de emoción y de «liberación» por todo lo mal que lo ha pasado en los últimos meses, desde la primera lesión en Málaga en la pretemporada a la segunda tras el choque con Amrabat el día del Utrecht en la Europa League. «¿Posible retirada? No, todavía tengo cuerda para rato. Confío en recuperarme bien para volver al máximo nivel para…
Vía: Al final de la palmera





