El fútbol es ilusión. El motor que mueve al aficionado, ya sea el que acude al estadio o el que paga por verlo por televisión, es alimentar ese sueño de alcanzar objetivos cada vez más grandes. El Betis, en un ciclo exitoso que ya se prolonga por seis años, requiere de un impulso. Redefinir objetivos para que el bético siga enganchado a tope a su equipo. Que el traspié ante el Braga sirva como punto de inflexión para analizar errores y encontrar soluciones. Que no baste con lo conseguido sino que el futuro vislumbre cotas más altas. No agarrarse al…
Vía: Al final de la palmera






