Fría tarde en Croacia para el duelo contra el Dinamo de Zagreb, líder de su liga. Pero esto no habla muy bien del nivel de esta liga precisamente.
Pellegrini alineó a casi todos los esperados. Valles, Ortiz, Llorente, Natan, Valentín, Altimira, Deossa, la diestra para Antony, la siniestra para Abde, de media punta Riquelme, y Bakambú como referencia arriba.
Lo Celso tuvo que esperar sentado.
Los primeros minutos de tanteo que parecieron lo que no fue. Dominaba el Dinamo, pero duró un cuarto de hora. Se replegó y compactó espacios. Un par de disparos lejanos de Altimira llamaron a la puerta y fueron la antesala del primer tanto verdiblanco.
Riquelme, mostrando últimamente los motivos de su fichaje, cambió de ritmo y desequilibró a su marca, soltó un pase para finalizar pero se cruzó un defensor para regalar el tanto en propia meta (0-1).
Ahora se obligaba a estirarse el Dinamo. Pero ni por ir perdiendo mostraron más presión o intensidad. Dio la sensación de ser un equipo de categoría inferior.
Escasos minutos después, Abde trianguló con Bakambú y éste, de primera, le regala la ocasión que aprovechó Riquelme para marcar (0-2). En estado de gracia.
Y una vez más el Dinamo, equipo defensivamente chirigotero, regaló un balón suelto a Antony en la frontal que lo coló con total tranquilidad (0-3). Todo el espectáculo en 7 minutos. Fin del show.
No es por quitar méritos, son hechos. El Celta ganó aquí 0-3. Y el Lille les metió 4-0. Claramente no estábamos midiéndonos a un equipo potente. La preocupación se centró en no cargarse de tarjetas o sufrir alguna nueva desgracia en forma de lesión. También en evitar desgastes físicos y asentar a jugadores como Ortiz o Deossa.
El segundo tiempo se presentaba más relejado, aunque el Betis pudo apuntillar en varias ocasiones, larguero incluido. Entraron Lo Celso y Ruibal, por los amonestados Deossa y Valentín. También fueron de la partida Pablo y Chimy, por Antony y Riquelme respectivamente.
Este rival no mostró peligro en el área bética en todo el partido, salvo al final, donde hubo ya algo de relajación que hizo que Valles tuviera que intervenir para salvar un mano a mano. Aunque poco después consiguieron convertir su tanto del honor rematando de cabeza un saque de córner (1-3).
No se le daba la puntilla al Dinamo. La única pega. Bakambú falló lo infallable: a bocajarro, otra al larguero. Pero el tiempo se acabaría sin más sobresaltos.
Partido fácil, sin complicaciones reales en ningún momento. El Betis estuvo poco exigido pero se mantuvo equilibrado en todas sus líneas, ordenadas, consiguiendo superioridad en juego defensivo y también con posesión. Seguramente éste sea el tipo de partidos que con una plantilla más limitada costaría mucho más ganar. Con estos 3 puntos, el Betis se acerca al objetivo se pasar a la siguiente fase sin necesidad de jugar play offs.
MANUEL CASTELLANOS






