No, no malinterpreten el titular. No saldrá en ninguna cabalgata, aunque bien habría hecho méritos para hacerlo. Tampoco tirará caramelos, aun cuando insufla a los béticos la misma ilusión latente en los ojos de los niños cada seis de enero. Una fantasía, la que genera el chileno, únicamente comparable a la inocencia con la que…
Vía: El desmarque
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