Los derbis en Sevilla se viven con una pasión única. Y es que, entre guasas, piques y el amor por unos colores, la rivalidad entre béticos y sevillistas se vuelve más fuerte que nunca, durante la semana previa, en el transcurso del encuentro y a lo largo de la semana posterior. Todo este cóctel de sensaciones une a la ciudad en torno a un partido, pero al mismo tiempo queda dividida. Y como Sevilla no se entendería sin sus barrios, por la identidad propia que desprende cada uno de ellos, cada zona de la capital hispalense se tiñe también con…
Vía: Al final de la palmera






