Benditos sean ustedes. Aquellos que mantienen viva la llama. Los aficionados, los del fútbol puro. El de verdad, el que se opone al dinero, el que está por encima de cualquiera. Benditos sean también los que lucharon. Contra la muerte, contra una pandemia y contra la crudeza económica. Malditas sean las heridas incurables, los últimos…
Vía: El desmarque
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